Avalancha (Parte II)
En el episodio anterior... La montaña entera se está desmoronando. La superficie de la nieve se agrieta y se cuartea. Miles de metros cúbicos de nieve, millones de toneladas acumuladas durante el invierno se desprenden, se deslizan con un formidable estruendo, caen a una velocidad pasmosa dirigiéndose hacia el valle. Hacia mí. No importa cuanto corra. No puedo huir. Estoy atrapado. Se avecina el desastre y lo único que puedo hacer es esperar, impotente, esperando que sea lo que sea lo que finalmente suceda, el daño sea el mínimo posible. [...]
(Continuación...)
De repente se hace el silencio. Miro a mi alrededor y descubro que la avalancha se ha esfumado. Sigo en medio de la nada, pero ahora únicamente el silencio me acompaña. No sé si ha sido un sueño o una pesadilla, pero la avalancha se ha esfumado como si nunca hubiera existido.
Pues señor, resulte que al compañero al que iba a sustituír le han denegado el traslado en el último minuto. Primero me lo ha comentado él esta mañana cuando he ido a seguir con el cursillo que me estaba dando y luego el jefe me lo ha confirmado. Así que, de lo dicho, nada de nada.
Lo malo es que ahora mismo ya no estoy seguro de que eso sea bueno.
-- Wayfarer
