Bitácora móvil

Estoy escribiendo la que, de momento, es mi primera entrada en la bitácora desde mi flamante PocketPC iPaq h5450. Flamante, que no nuevo, ya que es adquirido de segunda mano.

De momento estoy intentando acostumbrarme a escribir de una manera que es completamente nueva para mí. Eso de escribir de la misma forma tanto las mayúsculas como las minúsculas, cambiando entre unas y otras simplemente dependiendo de donde las escribas... Esa milimétrica diferencia entre escribir un punto o un espacio en blanco, una 'u' o una 'v', una 'a' o una 'o'...

En fin, este escribir que al cabo no es escribir, ya que sencillamente me limito a deslizar un palito de plástico sobre una superficie de cristal líquido que (paradójicamente) ni es de cristal ni es líquida, mientras esta pequeña maravilla se empeña en descifrar, no ya lo que estoy tratando de escribir, sino intentando incluso adivinar lo que pretendo tratar de escribir. Que no es moco de pavo la tarea, porque reconocerás que un servidor emplea con alguna asiduidad bastantes más palabras que esas mil que dicen que conforman el vocabulario habitual del español medio.

Y no me extiendo más, que ya he llegado a mi estación. Abur.

-- Wayfarer

Escrito el miércoles 19 de enero de 2005 a las 21:40 por Wayfarer
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Trabajar demasiado... - Anónimo

Noticia aparecida en el New York Times ... (Supuestamente)

Los directivos de una empresa de publicidad intentan averiguar por qué nadie se percató de que uno de sus empleados estuvo muerto sentado en su mesa, durante 5 días sin que nadie se interesara por él ni le preguntara qué le ocurría.

George Turklebaum, de 51 años de edad, que trabajaba como revisor en una empresa de Nueva York desde hacía 30 años, sufrió un paro cardíaco en la oficina que compartía con otros 23 trabajadores. El lunes por la mañana llegó a trabajar, discretamente, pero nadie notó que no se marchó nunca hasta que el sábado por la mañana el personal de limpieza preguntó qué hacía trabajando en fin de semana. Su jefe, Elliot Wachiaski, declaró: "George siempre era el primero en llegar por la mañana y el último en marcharse por la noche, por lo que a nadie le pareció extraño que estuviera continuamente en su sitio sin moverse y sin decir nada. Era bastante reservado y su trabajo le absorbía." Un examen post mortem reveló que llevaba muerto 5 días tras sufrir un infarto.

Por favor, de vez en cuando dale una palmadita en la espalda a tu compañero y pregúntale aunque sea por su familia. Si no te contesta y ves que se cae, sospecha.

MORALEJA: No llegues el primero, no te vayas el último y no trabajes demasiado, porque ... NADIE SE VA A DAR CUENTA !!!

-- Anónimo

Post Data: Tiene toda la pinta de ser una leyenda urbana, y muy posiblemente lo sea. No obstante, aplícate la moraleja y sal de tu trabajo a tu hora. Regalar horas a la empresa no te hará más rico.

Enviado por Geisslerin, a través de la lista de correo Notodomorta

Escrito el miércoles 19 de enero de 2005 a las 15:28 por Wayfarer
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