Back for good
Esta mañana me he encontrado con Arturo Buendía (sí, el de Somiatruites) en la estación de Atocha. En realidad mas bien me ha encontrado él a mí... Ya sabes, una de estas veces que te encuentras a alguien y dices "me suena su cara y no sé de qué". El caso es que hemos estado hablando, entre otras cosas, (cómo no) de los weblogs. Y es casi por ese breve encuentro que estoy aquí de nuevo escribiendo estas líneas... Resumiendo en pocas líneas estos casi dos meses de inactividad. Commençons...
El 11-M me pasó bastante cerca... Trabajo en Delicias, así que hay bastantes compañeros que resultaron afectados en mayor o menor medida. Varios venían en el primer vagón, junto a la bomba que no estalló, y uno de ellos incluso llegó a ver a uno de los terroristas dejando la mochila. Lamentablemente, no todos se salvaron. Una compañera falleció ese maldito día.
Esa misma semana empezó a fallarme el disco duro del portátil. Entre unas y otras cosas (las vacaciones de semana santa de por medio, la tardanza del disco de repuesto, reinstalación de todo el sistema, etc.) no he tenido el portátil operativo sino hasta esta semana pasada... De hecho, aún estoy configurando cosas. Digamos que ésta ha sido la razón principal que me ha mantenido alejado de la bitácora. Eso y un repentino ataque de flojera y ganas de no hacer nada, combinado con el trabajo adicional necesario para poner todo el trabajo atrasado al día, por no hablar de la cantidad ingente de cosas que hay por hacer cuando uno está preparando una boda.
En otro orden de cosas, la semana pasada me quemaron el coche. La cosa es simple: algún hijo de mala madre decidió que la manera ideal de festejar el final del fin de semana era quemar una papelera, pero se le fue la mano y, de paso, quemó un par de coches. Llegar un lunes a las nueve de la mañana y descubrir que tu coche ha ardido por tres de los cuatro costados es algo bastante desagradable. Si además lo tienes con el seguro a terceros, la cosa se vuelve aún más desagradable. Y cuando te enteras de que posiblemente tengas que pagar para que se lo lleven o enfrentarte a una multa ya es cuando te entran las ganas de llorar. Pero seamos sinceros, las ganas de llorar me dieron desde el primer momento. Bueno, finalmente se lo llevaron gratis los del desguace y encima me dieron 30 euros... que me he gastado en bonometros. En fin.
Ha sido a raíz de la denuncia que puse junto con el dueño del otro coche que he tenido que ir esta mañana al juzgado... para que me comunicaran el archivo y sobreseimiento del caso. Por cierto, que había a las puertas del juzgado un nutrido grupo de periodistas entre fotógrafos y cámaras esperando ni más ni menos que a (música de fanfarrias, por favor...) la ex-novia de David Bustamante. Bendito país que atiende a las ex-novias de sus (con perdón) artistas e ignora a sus científicos. Así nos va.
Y ha sido de vuelta al trabajo cuando, pasando por la estación de Atocha me he encontrado con Arturo Buendía, quien me ha reconocido de aquel último Beers & Blogs en Madrid en el que coincidimos.
Creo que no me dejo nada en el tintero. Al menos, no nada fundamental. Voy a ver si me pongo y relleno un par de huecos más de estos dos meses atrás de forma retroactiva... No es por nada... es simplemente que no me gusta tener demasiados huecos en blanco en la bitácora: lo que no escribo hoy lo olvido mañana. Es algo personal.
Aunque tal vez no debería serlo.
-- Wayfarer
Test
Probando, uno, dos, tres...
-- Wayfarer
