Cosas que no hacer cuando no quieres hablar con alguien

Anoche, volviendo a casa en el Metro a eso de las doce y media me encontré con una chica a la que conozco desde hace años y a la que hace también años que que no veo. Yuli, creo que se hacía llamar... si bien su nombre es Obdulia. Cargado con la mochila, la carpeta y los demás trastos y embutido como estaba cual longaniza entre el abrigo y la bufanda, la verdad es que no me apetecía nada hablar con nadie. Y como hacía tanto tiempo que no la veía e incluso en principio dudaba que fuera ella, opté por no decir nada y seguir a lo mío.

Supe definitivamente que la memoria no me engañaba cuando ella empezó a cuchichear con su amiga, a mirar para otro lado evitándome y a reírse por lo bajo. Pude ver por el reflejo en la ventanilla que me miraban y se reían y que, no bien hacía ademán de volverme, miraban hacia otro lado como si la cosa no fuera conmigo. Pero la cosa iba conmigo. Y para acabar de demostrarlo, al llegar a la estación se dirigieron hacia la puerta contraria a la que yo me encontraba. Aún pude ver de reojo que me rebasaban a una distancia prudencial mientras seguían riéndose y cuchicheando.

Bueno, a veces sencillamente sucede que vas pensando en tus cosas, cansado o decaído, y te encuentras con alguien que no te apetece ver. Es perfectamente comprensible que en una situación así trates de hacerte el despistado para pasar desapercibido

Lo que algunas personas no comprenden es que hay una sutil diferencia entre hacerse el despistado y hacer el gilipollas.

Con perdón.

-- Wayfarer

Escrito el jueves 08 de enero de 2004 a las 19:05 por Wayfarer
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