Un asteroide sobre el cielo de España - José Luis Ortiz
Podemos descartar que la bola de fuego observada en una buena franja de territorio de la Península Ibérica se haya debido a la reentrada de algún satélite artificial o basura espacial, ya que la última prevista no tenía lugar en fechas ni remotamente cercanas al 4 de enero. Las reentradas de satélites artificiales o de los cohetes que los propulsan, no son habituales y producen enormes bolas de fuego que a menudo asustan a la población, pero en este caso, podemos argumentar que se trató probablemente de la entrada de un fragmento más o menos grande de asteroide o de cometa.
En concreto, no es descartable que se trate de un fragmento asociado a la lluvia de meteoros denominada Cuadrántidas, ya que esta lluvia tenía su máximo previsto precisamente el día 4 de enero. Normalmente, en las lluvias de meteoros no se producen bólidos de tantísimo brillo, porque estas lluvias suelen estar asociadas a cometas, y los restos que estos cometas liberan en el espacio suelen ser pequeños porque los mecanismos de eyección por sublimación en los cometas no arrojan fragmentos grandes.
No obstante, precisamente hace menos de un año, parece que al fin se detectó el cuerpo que da lugar a la lluvia de meteoros de las Cuadrántidas y ha resultado ser un asteroide, no un cometa. Se trata del asteroide con designación provisional 2003 EH1. Como las lluvias de meteoros asociadas a asteroides parecen estar ocasionadas por pequeñas colisiones que lanzan material al espacio, es más probable que una de estas colisiones diera lugar a un fragmento suficientemente grande que fuera el que nos golpeó en España.
Sólo se podrá constatar si esta bola de fuego pertenecía realmente a las Cuadrántidas en caso de que se puedan obtener registros fotográficos o de vídeo, que nos permitan determinar con una mayor precisión la trayectoria del bólido.
En cualquier caso, las caídas de meteoroides de gran tamaño no son inusuales en la Tierra, en su conjunto. De hecho, según uno de los mejores y más actuales trabajos científicos al respecto, la Tierra es golpeada al año unas mil veces por objetos de entorno a una tonelada de masa. Los objetos de 100 toneladas nos golpean hasta 10 veces por año.
Es probable que la masa del objeto que nos golpeó estuviera entre 1 y 100 toneladas. Sin embargo, la masa concreta del objeto no se conocerá hasta que no se consigan más datos. Particularmente importante será el dato aportado por los satélites espía norteamericanos DoD (Departament of Defense) que disponen de sensores específicos para detectar lanzamientos de misiles y que también detectan las bolas de fuego de gran tamaño. Según los valores que aporten los radiómetros en estos satélites, se podrá dar una cota sobre el tamaño que llegó a tener. En algunas ocasiones, si el objeto que choca contra la Tierra es suficientemente masivo, quedan registros sismográficos en las estaciones próximas al lugar donde se produce la explosión terminal. También, cuando las explosiones son suficientemente grandes, quedan registros en estaciones dedicadas a captar infrasonidos, algunas de las cuales están desplegadas en Europa por la Alianza Atlántica (con el objeto de detectar pruebas de explosiones nucleares por potencias amigas o enemigas).
Suponemos que estos datos se irán conociendo poco a poco y arrojarán luz sobre este fenómeno. Estos datos, junto con los de trayectoria, podrían dejar claro si se trató de un objeto de la lluvia de las cuadrántidas (denominadas así porque el punto desde el que parecen surgir está en la antigua constelación del cuadrante, hoy englobada dentro de Bootes o el Boyero).
-- José Luis Ortiz
Vicedirector de Asuntos Tecnológicos del Instituto de Astrofísica de Andalucía
Informa: Diario ABC
Noticia publicada el martes 6 de enero de 2004.
