Esterroyúmenai
En el saloncito privado de la princesa, que daba a su pequeño jardín, posado a veinte metros de altura sobre los tejados de la ciudad, Favila relató toda su historia. Cómo ella y Estrella habían nacido en el mismo instante hacía dieciséis años, cuando la estrella Cera lanzaba su último rayo al amanecer. Cómo la gemela de Estrella había sido criada por campesinos en el bosque de Valpetrero, y más tarde adoptada por Malidiera, la bruja de Montecenizo. Cómo, en aquel breve instante en que el Hechizo de las Puertas había estado interrumpido, nueve meses atrás, Malidiera había sacado el alma de Estrella, había hecho que el viento la arrastrara hasta Oscuria, río arriba, por el bosque, y creyó que la lluvia la había deshecho. Pero el alma de Estrella había ido a juntarse con el de su gemela Favila.
- Porque somos Esterroyúmenai, gemelas astrales. Dos niñas nacidas de una misma chispa: del último latido de la luz de Cera al fundirse con el alba, entre el brillo y el eclipse de una estrella. Los niños así aprenden a leerse mutuamente el pensamiento, y a lo largo de toda nuestra infancia las dos teníamos atisbos momentáneos de la vida de la otra, de los pensamientos de la otra...; era como estar en dos sitios a la vez, como había estado aquella única partícula de luz de Cera. Yo soy Favila y Estrella, el fuego recogido de una estrella..., y de ahí mis dos nombres.
El rey guardó silencio durante mucho rato después de que Favila acabara su explicación. Después se revolvió inquieto en el asiento.
Graham Dunstan Martin
Favila - pág. 251
Título Original: Catchfire (1981)
Espasa-Calpe, S.A, Madrid 1986, trad. de María Luisa Balseiro
ISBN 84-239-2735-0
