La lefa (punto com)
Aquí en mi trabajo no soy yo el único que tiene tendencia a publicar su vida y obras en la Red de redes. Sin ir más lejos, unas cuantas mesas a mi izquierda se sienta Rafa, el webmaster de lalefa.com.
Lo que sucede es que, si bien yo soy más bien modosito, el Rafa y su panda son de lo más loco que hay... así que mientras que en mi web se encuentra poesía, historias, relatos, neuras y delirios, noticias y opiniones variadas, en lalefa.com hay vídeos de sus amigos en pelotas, fotos de sus huevos (literalmente), canciones de borrachera y desfase, fotos muy subidas de tono y, en fin, todo aquello que pueden hacer una panda de amigos de entre 18 y 24 años con muchas (pero muchas) ganas de juerga.
Y si bien el estilo de la página raya lo hortera (morado, lila, violeta y negro), la compatibilidad deja mucho que desear (sólo se ve decentemente en Internet Explorer) y el contenido es, cuando menos, casposo, hay que reconocer que algunas cosillas tienen su gracia.
Lo que no le voy a perdonar es que me haya mangado 2000 etiquetas para imprimir en ellas VISITA LALEFA.COM y pegarlas por medio Madrid.
-- Wayfarer
NOTA PARA RAFA: Vas dado si piensas que te voy a poner en los 'Recomendados'. Con este comentario y tu minibanner al pie, vas que chutas.
Caminante, no hay camino
Es cierto lo que decía el poeta: "se hace camino al andar". Y nos guste o no, ya es imposible deshacer lo andado y volver sobre nuestros pasos. La vida tiene múltiples direcciones, pero sólo tiene un sentido: hacia adelante, siempre hacia adelante.
"Caminante, no hay camino, sino estelas en el mar."
-- Wayfarer
El Oro de Moscú
El lunes 12 cayó por casualidad en mis manos la cartelera de Madrid. Como aún no había visto El Señor de los Anillos II: Las Dos Torres, y siendo la clase de película que me encanta, al ver que aún estaba en cartel en Kinépolis decidí que me acercaría a verla ayer miércoles, aprovechando que era el día del espectador.
Así que ayer por la tarde, después del curro, me acerqué a Kinépolis con la intención de ver Las Dos Torres. En lugar de ello, vi El Oro de Moscú. Cómo una persona que va a ver una obra épica-fantástica como Las Dos Torres termina viendo una película de risa sería un misterio insondable si no fuera porque llegué tarde al último pase de Las Dos Torres. 24h tarde, para ser exactos... el Martes 13 fué el último pase.
Ya que estaba allí y siendo el día del espectador, decidí quedarme y ver El Oro de Moscú... más que nada porque es el tipo de película que no le suele gustar a mi novia y que por tanto no puedo ir a ver con ella.
En fin. Vamos con El Oro de Moscú. Para empezar aclarar que se trata de una película de risa. No esperes un argumento convincente, ni una historia bien hilada. Además, la película es un cameo contínuo: Chiquito de la Calzada, el Gran Wyoming, Florentino Fernández, Janfri Topera, José Luis López Vázquez, Carlos Latre, Arévalo... la lista de secundarios ilustres es bastante larga.
La historia arranca con un pequeño flashback. Es 1938, la Guerra Civil española está en su apogeo, y un convoy militar se desplaza por el norte de Madrid cargado con el oro del Banco de España... pero no para sacarlo del país, sino para ocultarlo en lugar seguro. Cuatro cargos de la República se encargan de guardar el secreto. De vuelta en la actualidad, Iñigo (Santiago Segura) es un enfermero con serios problemas de autoestima (su mujer le pega...) que se encuentra ante la duda de proporcionar o no su última calada a un viejo enfermo con bronquitis crónica (José Luis López Vázquez) El viejo, agradecido, antes de diñar le regala su reloj y le cuenta parte del secreto del oro de Moscú. Iñigo le cuenta lo que sabe a su amigo Pedro (Jesús Bonilla, que además es el director de la cinta), conocido como 'Papeles' por su trabajo como repartidor de El País, con la intención de contarle lo que sabe a algún periodista y sacar algo de dinero por la exclusiva. Pero 'Papeles' tiene una idea mejor: recuperar el oro y repartírselo.
A partir de ahí arranca una alocada búsqueda del oro de Moscú en la que cada vez van apareciendo más personajes... una corista venida a menos (Concha Velasco), su amante cubano (Alexis Valdés), la policía secreta cubana, un joyero (Antonio Resines), un nostálgico del régimen (Alfredo Landa)... que, por supuesto, también quieren su parte del oro.
¿El final? Inesperado. Si te apetece reírte un rato y olvidarte de los problemas durante 106 minutos, te merece la pena verla.
PUNTUACIÓN: 5/10 - Es una película de risa... y te ríes. La película cumple su objetivo, pero no esperes más.
P.D. Por cierto... todavía está en el hall de Kinépolis la máquina de copiar gente que se utilizó para La Gran Aventura de Mortadelo y Filemón, si bien (lamentablemente) ya bastante deteriorada.
