Sadam Husein y el gato de Schroedinger.
¿Está vivo Sadam Husein? ¿Ha muerto en alguno de los bombardeos? Si nos atenemos a las teorías físicas relativas a la mecánica cuántica, es posible que Sadam Husein esté vivo y muerto... al mismo tiempo. Y aquí es donde entra el gato de Schroedinger.
Schroedinger se imaginó el siguiente escenario: supongamos que introducimos un gato en una caja cerrada, dentro de la cual se encuentra una cantidad pequeña de algún elemento radiactivo que tiene una probabilidad igual a 1/2 (es decir, el 50%) de producir una desintegración radiactiva en el lapso de una hora. En la caja hay también un contador Geiger capaz de detectar desintegraciones radiactivas. Si alguno de los átomos se desintegra, el contador Geiger activa un circuito que desprende cianuro y el gato muere.
Por favor, no intentéis hacer este experimento en casa... aún en el caso de que podáis conseguir material radiactivo, podrían poneros una multa si el gato muere.
En resumen, el dispositivo de Schroedinger conecta el comportamiento de los átomos, gobernado por las leyes de la mecánica cuántica, con el estado del gato, y así las leyes aplicables al mundo microscópico tendrán consecuencias macroscópicas evidentes. Al cabo de una hora, los resultados posibles del experimento son: 1) se ha producido una desintegración y el gato, por tanto, está muerto; 2) no se ha producido ninguna desintegración y el gato, felizmente, está vivo.
Uno pensaría que ambos estados son excluyentes: si se produce uno, no se produce el otro; el gato estará vivo o muerto, pero no ambas cosas. Pues bien, la mecánica cuántica describe el estado de este sistema durante el experimento como una superposición de todos los estados posibles, en este caso dos: gato vivo o gato muerto.
Y ahora la paradoja. Si suponemos (con la mayoría de los físicos, hay que decirlo) que la mecánica cuántica es completa, que la descripción cuántica contiene toda la información posible acerca del sistema, entonces habrá que aceptar que, mientras la caja permanezca cerrada y no hayamos comprobado el estado del gato, el pobre animal se encontrará en un estado que es la superposición de los dos posibles, o sea, que está a la vez vivo y muerto. No vivo o muerto, sino vivo y muerto.
Pero hay una alternativa: suponer que no tiene sentido preguntarse si el gato está vivo o muerto hasta no abrir la caja y comprobar el estado del felino. Esta posición (filosófica) disipa las brumas de la paradoja...pero también nos obliga a pensar --para ser consistentes-- que la realidad no tiene sentido si no se la observa.
Es decir, que si nadie ha visto a Sadam con vida, no tiene sentido afirmar que Sadam sigue vivo, como tampoco se puede afirmar que Sadam está muerto mientras no aparezcan sus restos mortales. Y exactamente lo mismo podemos decir de Osama ben Laden... al menos en lo que respecta a la mecánica cuántica.
Lo sabremos en cuanto alguien abra la caja.
-- Wayfarer
Créditos: Los datos acerca del experimento de Schroedinger se han tomado en gran parte de un interesante artículo sobre mecánica cuántica en el sitio web de la Universidad de Murcia. También muy interesante el artículo al respecto en la revista Ciencia Hoy (Argentina), con dibujo del gato en la caja incluido.
Sadam fue detectado gracias al teléfono móvil - IBLNEWS
Los satélites de EE UU detectaron a Sadam gracias al terminal de su hijo Qusay
Hace una semana, un bombardero estadounidense dejó caer cuatro bombas de casi una tonelada cada una sobre un edificio del barrio de Al-Mansur, en Bagdad. Los aliados tenían datos veraces sobre una reunión que, supuestamente, celebraban allí Sadam Husein y sus hijos, Uday y Qusay, así como una treintena de jerarcas del régimen iraquí. El teléfono móvil vía satélite de Qusay actuó como cebo para las bombas aliadas, según informó el diario español La Razón. A continuación se reproduce el artículo íntegro publicado por este medio.
El régimen de Sadam se desvaneció sin dejar rastro el pasado lunes 7 de abril, cuando un B-1 lanzó cuatro bombas de precisión sobre un edificio del barrio de Al-Mansur, en Bagdad. El ataque «quirúrgico» para matar a Sadam y «decapitar» al régimen pudo lograr su objetivo, aunque fuentes de inteligencia de EEUU reconocieron a LA RAZÓN que «Sadam puede estar tanto vivo como muerto».
El miércoles pasado, las tropas estadounidenses entraban en Bagdad sin encontrar apenas resistencia. El responsable de la defensa de la capital iraquí, Qusay Husein, segundo hijo y sucesor del dictador, llevaba 48 horas sin dar órdenes a sus comandantes para coordinar la defensa de Bagdad ¬algo que hacía permanentemente¬, lo que desconcertó al Ejército iraquí. Primero entre los jerarcas militares y después entre la tropa se extendió el rumor de que Qusay podría haber muerto junto a su padre durante el ataque.
Desde aquel lunes, el responsable de la defensa de Bagdad dejó de utilizar su teléfono, un móvil por satélite «Thuraya». Lo venía usando desde que, casi dos semanas atrás, la capital iraquí se quedó sin teléfonos y sin comunicaciones militares tras un bombardeo aliado contra varios centros de telecomunicaciones.
El 29 de marzo, cuando el Ejército de la coalición comprendió que los jefes del régimen habían empezado a utilizar móviles vía satélite para comunicarse porque ya no podían hacerlo de otra manera, retiró a los periodistas «incrustados» con las tropas aliadas sus teléfonos «Thuraya» y les pidió que sólo utilizaran los modelos «Inmarsat».
Espectro radioeléctrico
Aunque en un principio se dijo que los habían retirado porque temían que los iraquíes pudieran interceptar la señal y conocer la ubicación exacta de las tropas aliadas, el motivo real era otro: querían «pinchar» las comunicaciones de la jerarquía iraquí y, para ello, necesitaban que no hubiera otras llamadas que llenaran de «ruido» el espectro radioeléctrico y dificultaran su trabajo.
Según fuentes de la compañía Thuraya, con sede en los Emiratos Árabes Unidos, sus teléfonos son «polivalentes», de modo que se pueden conectar a una red terrestre de telefonía móvil GSM ¬el estándar de comunicaciones móviles en la mayor parte del mundo¬ y, cuando no hay cobertura, el teléfono pasa automáticamente a una conexión vía satélite.
Además, estos móviles también llevan instalado un GPS, un sistema de ubicación global por satélite, que permite al usuario ver en la pantalla el lugar exacto en el que se encuentra en cada momento e, incluso, enviar sus coordenadas a través de un mensaje corto de texto.
El único satélite de la compañía Thuraya es de fabricación estadounidense, así como los propios terminales telefónicos, ambos de la multinacional Boeing. Según las mismas fuentes, en la mayoría de países árabes están muy extendidos estos equipos por su capacidad para tener conexión aunque no haya cobertura.
Sin embargo, en caso de guerra, los celulares Thuraya tienen una pega: cada ocho horas se conectan automáticamente al satélite y le dan su ubicación exacta para que la compañía pueda facturar al usuario sus llamadas al precio correcto, ya que el precio depende del país donde se encuentre el propietario del móvil.
Las cuatro bombas que cayeron sobre un edificio del barrio bagdadí de Al-Mansur buscaban impactar contra el lugar donde se encontraba Qusay, localizado con precisión milimétrica gracias a su móvil Thuraya. Los aliados no sólo sabían dónde se encontraba Qusay, sino que también tenían «pinchadas» sus comunicaciones, así como las de otros jerarcas del régimen que utilizaban teléfonos similares.
La acumulación de móviles vía satélite en aquel lugar, así como los datos transmitidos por «fuentes sobre el terreno», que comunicaron que habían visto entrar a Sadam en dicho edificio, hicieron que los responsables militares de la coalición ordenaran el segundo ataque para «decapitar» al régimen.
El primero se lanzó en la madrugada del 20 de marzo y sirvió para dar inicio al ataque aliado contra Iraq, cuando varias bombas de precisión cayeron sobre el lugar donde se suponía que podía estar Sadam, aunque el dictador salvó la vida porque George W. Bush y los responsables del Pentágono tardaron cerca de tres horas en tomar la decisión.
La lección aprendida después de aquel primer bombardeo llevó a los responsables del Comando Central de Qatar a tomar su decisión en un tiempo récord: 45 minutos después de que llegara la información, el bombardero B-1 ya había dejado caer su carga. Dos días después, el diario estadounidense «The Washington Times» informaba de la «euforia» que se vivía en la CIA tras el bombardeo, pero la Prensa británica era más cautelosa tras consultar a sus fuentes del MI-6, el servicio de Inteligencia exterior del Reino Unido.
Pistas falsas
El pasado sábado, un reportero de la agencia Reuters visitó el lugar donde cayeron las bombas. Allí, vecinos del barrio dijeron que, antes del ataque, la calle era un «enjambre» de guardaespaldas de Sadam, pero también afirmaron haber visto a Qusay Husein, quince minutos después del bombardeo, sentado en el asiento del pasajero de un Peugeot 306 y con un fusil de asalto AK-47 en el regazo. Y si el heredero del régimen se salvó, su padre también pudo hacerlo.
El miércoles 9, cuando los periodistas preguntaron a Donald Rumsfeld sobre Sadam, el responsable del Pentágono reconoció que Sadam Husein no estaba «activo». Lo mismo ha ocurrido con Qusay, cuyo móvil sigue desconectado.
Pese a todo, fuentes de inteligencia barajan la hipótesis de que los jerarcas del régimen «cebaron» a los servicios de espionaje con pistas falsas para comprobar si sus comunicaciones eran interceptadas. Tras producirse el ataque, tuvieron la certeza de que estaban bajo vigilancia y se dispersaron.
Una técnica utilizada por Ben Laden para escapar en Afganistán, entregando su teléfono vía satélite a un guardaespaldas, que distrajo a las fuerzas norteamericanas. Abdalá Tabarak, de nacionalidad marroquí, actuó de cebo hasta que fue capturado en noviembre de 2001 en las montañas de Tora Bora. Según las fuentes consultadas por este diario, la «cautela» actual podrá matizarse «según pasen los días». Poco a poco ¬afirman¬ irá creciendo el «grado de optimismo» sobre la muerte de Sadam, el as de picas de la baraja que contiene a los 55 jerarcas de la dictadura.
REDACCIÓN, IBLNEWS
Fuente: Artículo publicado el Martes, 15 de abril de 2003 en IBLNEWS. El artículo original al que se hace referencia ya no está disponible.
José Couso, asesinado
Que no os digan, como afirman desde el Gobierno, que nuestro hermano murió en un "doloroso accidente", que había francotiradores o que ya sabía el peligro que corría.
Que no os digan, como afirman desde el Gobierno, que su muerte la utilizará el régimen iraquí, o que su muerte crispa mas a la opinión pública y hay que olvidarse..., o que es "algo sorprendente".
A nuestro hermano lo han ASESINADO.
Lo han ASESINADO los mercenarios del Imperio.
Que no quieren testigos.
Que no quieren voces ajenas a sus noticieros marca Disney, donde las bombas son "inteligentes", las guerras son "humanitarias" y los muertos civiles son "daños colaterales".
Han ASESINADO a nuestro hermano para advertir a la prensa que o camina con ELLOS o se tropieza con la muerte.
Lo han ASESINADO desde la impunidad del poderoso, sabiendo que no hay que dar explicaciones, que intentarán que nadie sea juzgado, que jamás sepamos la verdad.
En estos días tristes David, Bárbara y Javier comentábamos que, si son capaces de ASESINAR a un periodista acreditado como nuestro hermano, en pleno centro de Bagdad y a ojos de toda la comunidad internacional, ¿qué no estarán haciendo con los civiles o con los que consideran enemigos que encuentran a su paso?
Estos sinvergüenzas que en nombre de la moralidad son inmorales, que en nombre de la libertad la aplastan, que en nombre de la vida matan...
Pero hay otros, PEORES. Como decía el poeta "los bueyes que doblan la frente", los adláteres, los sumisos, los cómplices, los que se arrastran, los comparsas, los pelotas, los chupatintas, los indignos, los arrastrados, los "bienpagaos",... que desde este gobierno desprecian a su pueblo y se alían con el Imperio.
Y en medio: nosotros, "los leones que levantamos la frente". EL PUEBLO.
Que hemos salido a la calle, con nuestras manos, nuestros puños, nuestros gritos, nuestros cantos, nuestros lloros, nuestras canciones, nuestras heridas, nuestra resistencia, nuestra valentía.
¡Sabed poderosos! Que en este pueblo aún hay dignidad para enfrentarse a la muerte y la barbarie, para deciros que vuestro Imperio no nos gusta y lo combatiremos siempre.
Hoy, JOSE COUSO, NUESTRO HERMANO, estés donde estés te digo, rodeado de este pueblo valiente, que odiamos la guerra de los ricos y que BUSH, BLAIR y AZNAR sólo tienen un nombre:
¡¡¡¡ASESINOS!!!!
David, Bárbara y Javier Couso Permuy
Madrid, 10 de abril de 2003
Comunicado leído por hermanos de José Couso Permuy al final de la manifestación en Madrid el 10 de abril de 2003, día de la huelga general contra la guerra
